La carta sin remitente
La carta llega cuando ya has cerrado el archivo. No tiene sello ni remitente, solo tu nombre escrito con una tinta que huele a sal. Dentro hay una llave de bronce, verde de óxido, y una frase: «La biblioteca vuelve a respirar. Ven antes de que suba la marea».
Todos en Valdemar conocen la historia: hace cien años, la Gran Biblioteca se hundió en la bahía durante una tormenta, con sus doce lectores encerrados en la sala de lectura. Nadie recuperó nunca un solo libro. Nadie lo intentó dos veces.
La marea alta es a medianoche. Podrías bajar al muelle ahora mismo, o pasar la noche en el archivo municipal buscando qué abre exactamente esa llave.